Si miráramos con los ojos del alma
Si tocaríamos con las manos de la protección
Si pensáramos con la mente del universo
Si oliéramos con el olfato de la naturaleza
Si nadáramos con el reflejo de los delfines
Si nos fijáramos más en los saberes de los niños
Si respetáramos nuestro pasado
Si valoráramos nuestro presente
Si anheláramos nuestro futuro envuelto en la belleza
Si toleráramos siquiera un poco al que no es como nosotros
Entonces si que habría alrededor de nosotros
Armonía.